"...iiibas a cAmbiar el muundo...
y noca-mbiaste nAdA."
Siento que te perdí;
siento que nada va a ser como lo soñé;
sin más remedio me alejo de tí y me abandono;
a mí misma;
a la nada;
a la noche entre los dos;
y a las estrellas marchitas
que brindan en tu ausencia
una luminosidad tenue y transparente;
llena de mares claros,
fragmentos acotados de inmensa frescura.
Como ovillos,
como ojos abiertos,
inconcebibles y vacíos;
sofocados por la oscuridad reducida de tu aliento caliente, rojo;
y cálidas miradas azules,
frescas,
cómplices,
compuestas por sueños enteros,
eternos,
inmensos...
como el agua,
que está,
pero nunca es la misma.
Nunca, nunca, nunca...
Estamos ocupando un puesto que no es nuestro,
de relleno,
por si las dudas,
de paso,
como sin querer,
de a ratos;
y a vos no te importa.
Y a mí sí.
Pero no lo cambio.
No hago nada porque espero que des cuenta de algo.
Pero no me importa,
(en el fondo no me importa)
y me imagino en mil pedazos,
yendo corriendo a buscarte y no encontarte,
o quedandome ahí,
tirada,
como si no me importara,
como si presa de mi orgullo fuera yo misma,
sin decirte palabra,
sin comprometer ninguna mirada;
si total,
¿para qué?
¿para sacrificar sentimientos en la inutilidad?
Y bajo la conciencia de que todo es efímero,
bajo esa concienca vana pero sutil,
tenemos miedo,
miedo a la pudrición,
miedo a lo perecederamente inevitable de todas las cosas.
Y es ahí cuando queremos guardar algo,
salvarlo de la muerte natural y nefasta,
guardarlo en una canción,en un poema,
salvarlo...
pero si todo se esfuma, al fin,
no es sólo porque lo dejamos ir;
es porque buscamos otras cosas;
porque todo se renueva, y si en algún momento tiene que volver,
vuelve bajo una forma completamente distinta,
y podemos perderlo de vista si no dejamos de aferrar lo viejo.
Siempre con los ojos abiertos.
Siempre buscando en el presente
las huellas del futuro,
sin perder ni olvidar
la esencia del pasado
No hay comentarios:
Publicar un comentario