No sé porqué pasó...sólo sé que me perdí una vez más, entre tus uñas; no quiero rencores compartidos de un mañana partido en mil pedazos. No quiero el corazón roto, desalmado...no quiero que las caricias nos rompan el espanto, y que un día, lejos de todo, rompamos en llanto. No quiero la melancolía mundana y fúnebre, estoica, estoicista y transeúnte. No quiero, corazón, que me nombres.
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