Verde, gris y triste de ausencia
te mano moja el recuerdo
y en lo insondable de mi obviedad
busco motivos para olvidar...
Dame tu acallada sensatez
para hablar con íntegros de paz.
Dame tu despierta lucidez
para probarle al mundo la humildad
Y es entonces que podré
(despertando en secillez)
al fin salir de este dolor
pero de nuevo me hundiré
en las garras del terror
porque es sin vos
como muere el corazón
y es en vos
que no corro tras la voz
sino que llevo
dentro mío una canción... .
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